martes, 28 de junio de 2016

Megan Maxwell, una Mujer 11


Me gusta leer, me gustar vivir otras vidas a través de las páginas de una buena novela; me gusta sentir en la piel de los personajes, experimentar la alegría, la tristeza, la esperanza, la decepción,… pasiones que arroja un libro en forma de palabras,  de letras. Es algo mágico, pero ocurre.
Tienes un libro en tus manos, observas la portada y te dispones a abrirlo, consciente de que vas a vivir una nueva aventura. Por un momento, vas a salir de tu vida, de tu rutina, para conocer otra realidad. En ocasiones, encuentras en esa historia detalles casi autobiográficos; cuánto te recuerda ese personaje a alguien que conoces, y eso que acabas de leer te ocurrió a ti casi de la misma forma… Otras veces te encuentras ante lo que nunca quisieras vivir, o al contrario… Qué curioso…

En definitiva, “Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una” (George R.R. Martin)
Eso es lo que ocurre cuando abres una de las novelas de la protagonista de este post: comienzas a sentir a través de sus personajes, a vivir su historia. Su narrativa engancha, hace que no puedas dejar de leer. Quieres saber más sobre sus protagonistas, muchas de ellas mujeres valientes, luchadoras, buenas amigas, mujeres preparadas, soñadoras (como las protagonistas de este blog de Mujeres 11).
Descubrí sus novelas por recomendación de una amiga e incluimos una cita de uno de sus libros en este blog, y ahora tengo el honor de poder dedicar esta entrada a la fantástica escritora Megan Maxwell. Muchas gracias amiga por querer formar parte de esta familia de Mujeres 11.

Megan Maxwell es una autora romántica nacida en Nüremberg, Alemania, aunque siempre ha vivido en España. Comenzó a escribir novelas para su familia y amigos y, alentada por ellos, se animó a presentar sus escritos para cumplir un sueño: publicar su obra. No fue fácil pero, tras años de lucha y tesón por conseguir su propósito, una editorial llamó a su puerta y publicó su primera novela.
En el 2010 ganó el Premio Internacional de Novela Romántica Seseña. Después ha publicado otras muchas novelas (en total más de treinta libros publicados) y ganado muchos premios, y aunque le gusta escribir comedia romántica, publica géneros tan distintos como chick lit, contemporánea, medieval, trime travel y erótica. También ha participado en varias antologías altruistamente escribiendo cuentos para niños, relatos chick lit o cuentos de fantasía épica medieval. Podéis conocer toda su obra y más cosas sobre ella en http://www.megan-maxwell.com/ . No dudéis en visitar su página.


https://www.facebook.com/Megan-Maxwell-175840152555758/


Sus novelas no solo se leen, también se escuchan, y es que sus libros están llenos de música, y no lo digo de manera figurada: a lo largo de sus relatos puedes encontrar menciones a temas musicales de diferentes épocas y estilos que son la banda sonora del momento que viven los protagonistas. Nuestro blog no podía ser menos y nuestra querida Megan ha llenado este espacio de música regalándonos un fragmento de una canción que adora:

…y es que lo nuestro nunca vuelve a repetirse,
mira que te oigo hablar y puedo derretirme,
adiós los límites, todo es pasión
No existen límites,
cuando tú y yo le damos rienda suelta a nuestro amor...

La canción se llama “No existen límites”, interpretada por Luis Miguel. Este es el enlace por si queréis escucharla:  https://www.youtube.com/watch?v=424-soDXM5g

 “Me considero una gran soñadora. Siempre me gustó soñar”,  nos dice Megan. “Soy una de esas personas que piensa que quien no sueña, no vive. Por lo tanto sueña… eso es vivir".




Nos quedamos con estas palabras y haremos caso a tu consejo, Megan, seguiremos soñando y tus historias nos ayudarán, no dejes de escribirlas.
Gracias por querer acompañarnos en este blog y gracias sobre todo por tus novelas y relatos, por compartirlos y permitirnos disfrutar con su lectura.

Muchísimas gracias "Guerrera". El placer ha sido nuestro.








jueves, 2 de junio de 2016

Poesía eres tú...

Bécquer, Gustavo Adolfo. Rimas y Leyendas

Ya hace un año que, llenos de ilusión, iniciamos este proyecto. Comenzó como un ejercicio para un Máster pero sentía que podía ser algo bueno y creo que así ha sido. Desde el primer momento me sentí apoyada por mi gente a la que se fueron añadiendo personas que no conocía  y que querían participar en este espacio. Nuestro "Hombre entre mujeres" quiso colaborar, poniendo la misma ilusión (o quizá más) que yo misma. Hemos contado historias bonitas, alegres, historias duras,  historias de superación, historias de mujeres increíbles. Nuestro colaborador nos ha dejado relatos cómicos e irónicos de ese "macho ibérico" que ha sacado más de una sonrisa. Hemos llevado a cabo un proyecto solidario y seguimos teniendo ilusión suficiente para llenar muchas más páginas de Mujeres 11, con historias de mujeres buenas, fuertes, admirables, amigas eternas, generosas, luchadoras; mujeres con valores, con principios; mujeres que llenan nuestras vidas de alegría y de energía positiva, que son ejemplo para todos los que tienen la suerte de conocerlas… Y así lo haremos. Solo hay algo imprescindible para que todo continúe: que TÚ mi querida lectora, mi querido lector, no nos faltes. Gracias por seguir ahí. Y para vosotras Mujeres 11 y todos los seguidores de este pequeño espacio, este nuevo post dedicado a la poesía.


Dicen que la poesía es el lenguaje del alma, el mejor medio de transmisión de sentimientos, la forma que tiene el corazón de expresarse. La poesía nos lleva a mundos de ensueño, personales, subjetivos, sujetos a diferentes interpretaciones aunque solo el autor sabe su verdadero significado.
La historia nos ha dejado poemas que nos llegan al alma, rimas que despiertan nuestros sentimientos, y muchos de ellos escritos por mujeres: grandes escritoras que encontraron en la poesía su forma de expresarse.  Hoy quiero llenar este espacio de belleza, de sentimiento, y todo ello brota de la pluma de mujeres con un talento extraordinario; a continuación encontraréis tres magníficos ejemplos. Espero que disfrutéis con su lectura.


Rosalía de Castro (1837-1885)


Cuando pienso que te huyes,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.

Si imagino que te has ido,
en el mismo sol te asomas,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.

Si cantan, tú eres quien cantas,
si lloran, tú eres quien llora,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y la aurora.

En todo estás y eres todo,
para mí en mí misma moras,
nunca me abandonarás,
sombra que siempre me ensombras.

(Follas novas, 1880. Traducción de Juan Ramón Jiménez)




Josefina de la Torre (1907-2002)

Mi falda de tres volantes
 y mi blusa desprendida,
qué bien me adornan andares
y brazos del aire libre.

¡Cómo se ondea mi falda
desde el volante primero,
perseguida curva eléctrica,
hasta la orilla firme!

Y mi blusa desprendida,
viento y calma, sol y sombra,
cómo juega y se persigue
desde el hombro a la cintura.

¡Ay, que me gusta mirarte,
espejito biselado,
cristales de las esquinas,
gafas de los estudiantes!

¡Qué bien me veo pasar
remolino de las brisas
pequeña y grande, confusa
huella blanca en el asfalto!

(Poemas de la Isla, 1930)




Gloria Fuertes (1917-1998)
Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
ya los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre,
se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
–no digo nombres–,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Escribo por las noches
Y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
Y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
Escribo en un periódico de niños,
Y quiero comprarme a plazos una flor natural
Como las que le dan a Pemán algunas veces.

(Autobiografía)