viernes, 11 de noviembre de 2016

Elena, una Mujer 11 (7+4)

Érase una vez, en un reino cercano, vivía una joven alegre y bella, cuyo nombre era Elena. Todos los que la conocían, destacaban de ella su bondad, su coraje y el gran amor hacia los suyos. Siempre se implicaba en todo lo que afectaba a sus seres queridos e intentaba ayudar en todo lo que podía. Cuando se hizo mayor comprendió que tenía la virtud de crear belleza y se preparó para poder ofrecer su don. De este modo, se convirtió en una gran profesional de la estética y trabajó incluso con personas muy conocidas en su reino. La familia de la joven, procedía de otro reino, el cual la joven adoraba, y pasaba allí la mayor parte de sus vacaciones.


Allí conoció al joven del que se enamoró y con el que quiso formar una familia. Por esta razón, con valentía y decisión, dejó su tierra, alejándose de sus padres y hermanos, con todo el dolor de su alma, pero convencida de que tenía que seguir los dictados de  su corazón. En este lugar, creó su propio negocio para poder ejercer su profesión y transmitir belleza a través de sus manos.
El tiempo pasó... Junto a su esposo había formado un hogar, había cumplido su sueño profesional, y su dicha fue completa cuando recibió la mejor de las noticias: estaba esperando su primera niña.

Llegó el momento de su nacimiento y la joven dio a luz a una preciosa niña, Daniela,  a la que las hadas buenas regalaron todo tipo de dones y capacidades: la belleza, la gracia, la simpatía, la inteligencia y muchas otras más;  pero en la sombra, escondida, se encontraba el hada más malvada que desgraciadamente, en numerosas ocasiones, visitaba a las personas. La terrible hada con su varita maligna dañó los oídos de la pequeña y nadie pudo hacer nada para evitarlo.
La joven mamá no comprendía por qué le había hecho eso a su pequeña y se sumió en una profunda tristeza, pero su carácter valiente y luchador no le permitieron rendirse. Junto con su marido y sus familias comenzaron una ardua batalla para conseguir vencer el malvado conjuro.
No cesaron en su búsqueda y encontraron un lugar, la Asociación ASPAS*, donde trabajan unas maravillosas personas que ayudan a  los niños y niñas con problemas en sus oídos y allí fue donde les hablaron de un antídoto para el mal de su princesa, al que llamaban implante coclear. Se trataba de una intervención en el oído de la pequeña que le permitiría volver a conectarse con el mundo, recuperar su audición y desarrollar su lenguaje.
En la Asociación ASPAS, encontraron gente maravillosa, un nuevo mundo en el que podían ayudar a su hija Daniela y comprendió que la niña iba a ser feliz y que, con un poco de ayuda, conseguiría todo lo que se propusiera en su vida.
Así fue como la pequeña, fue desarrollándose con normalidad hasta convertirse en una princesa preciosa, simpática e inteligente que es capaz de aprender y de enseñar, con su entusiasmo y su espíritu de superación, que nunca hay que rendirse y, junto con su hermanita Adriana, son la alegría de su familia.
Y antes de decir aquello de “colorín colorado…” quiero transcribir unas palabras de nuestra querida Mujer 11, Elena:

"Daniela oye y escucha, con su implante, como todos los niños, y su edad cognitiva es de una niña de seis años, la edad que tiene. Es una niña muy feliz, extrovertida, abierta con toda la gente, y yo estoy inmensamente feliz de tenerla y haber vivido con ella toda esta experiencia que me ha ofrecido la vida. Estoy aprendiendo tanto con ella y solo con pensar en todo lo que me queda por vivir con mi familia y con las dos preciosidades que me ha regalado la vida, y todo lo que me queda por aprender de Daniela, siento unas ganas enormes de seguir adelante y vivir miles de experiencias más en la vida junto a los míos. Doy gracias a Dios por lo que me ha dado en la vida, dos niñas muy felices, que me hacen vivir la vida y valorar lo que realmente merece la pena.

Daniela, hoy en día, lleva un desarrollo totalmente normal en todos los sentidos, cuida de su hermana pequeña y me ayuda a vivir la vida con alegría y a ser feliz. Es lo mejor que te puede dar la vida: el amor de los tuyos. Muchas veces los niños te dan lecciones de vida que tú, con tu edad, aún no has aprendido. Deberíamos pararnos muchas veces a escuchar y pensar lo que nos dicen nuestros hijos para valorar la vida de diferente manera."







Muchísimas gracias Elena, Mujer 11, por darnos una lección de fortaleza, lucha y esperanza. Gracias por estas emotivas palabras y por querer compartir con nosotros esta historia tan maravillosa y tan feliz. Y muchísimas gracias a Daniela por su precioso dibujo de su cuento de Hadas, rebosante de magia, color y felicidad. Ójala tu vida siempre esté llena de todo ello.
Y ahora sí, queridos lectores: Colorín colorado, este post se ha acabado, espero que os haya gustado...








*ASPAS: Asociación de padres y amigos del sordo en la provincia de Cuenca. Entidad sin ánimo de lucro federada a FASPAS CLM y confederados a FIASPAS. La Asociación fue creada en 2008. Tiene como fin fundamental buscar soluciones adecuadas a las necesidades de las personas con discapacidad auditiva y sus familias, en las distintas etapas de su vida.
INFORMACIÓN ASOCIACIÓN ASPAS:
Dirección: Parque San Julián, 10 Bajo (Centro Celeo). Cuenca
Teléfono: 608393099
https://www.facebook.com/aspascuenca/
Twitter: @aspacu

martes, 28 de junio de 2016

Megan Maxwell, una Mujer 11


Me gusta leer, me gustar vivir otras vidas a través de las páginas de una buena novela; me gusta sentir en la piel de los personajes, experimentar la alegría, la tristeza, la esperanza, la decepción,… pasiones que arroja un libro en forma de palabras,  de letras. Es algo mágico, pero ocurre.
Tienes un libro en tus manos, observas la portada y te dispones a abrirlo, consciente de que vas a vivir una nueva aventura. Por un momento, vas a salir de tu vida, de tu rutina, para conocer otra realidad. En ocasiones, encuentras en esa historia detalles casi autobiográficos; cuánto te recuerda ese personaje a alguien que conoces, y eso que acabas de leer te ocurrió a ti casi de la misma forma… Otras veces te encuentras ante lo que nunca quisieras vivir, o al contrario… Qué curioso…

En definitiva, “Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una” (George R.R. Martin)
Eso es lo que ocurre cuando abres una de las novelas de la protagonista de este post: comienzas a sentir a través de sus personajes, a vivir su historia. Su narrativa engancha, hace que no puedas dejar de leer. Quieres saber más sobre sus protagonistas, muchas de ellas mujeres valientes, luchadoras, buenas amigas, mujeres preparadas, soñadoras (como las protagonistas de este blog de Mujeres 11).
Descubrí sus novelas por recomendación de una amiga e incluimos una cita de uno de sus libros en este blog, y ahora tengo el honor de poder dedicar esta entrada a la fantástica escritora Megan Maxwell. Muchas gracias amiga por querer formar parte de esta familia de Mujeres 11.

Megan Maxwell es una autora romántica nacida en Nüremberg, Alemania, aunque siempre ha vivido en España. Comenzó a escribir novelas para su familia y amigos y, alentada por ellos, se animó a presentar sus escritos para cumplir un sueño: publicar su obra. No fue fácil pero, tras años de lucha y tesón por conseguir su propósito, una editorial llamó a su puerta y publicó su primera novela.
En el 2010 ganó el Premio Internacional de Novela Romántica Seseña. Después ha publicado otras muchas novelas (en total más de treinta libros publicados) y ganado muchos premios, y aunque le gusta escribir comedia romántica, publica géneros tan distintos como chick lit, contemporánea, medieval, trime travel y erótica. También ha participado en varias antologías altruistamente escribiendo cuentos para niños, relatos chick lit o cuentos de fantasía épica medieval. Podéis conocer toda su obra y más cosas sobre ella en http://www.megan-maxwell.com/ . No dudéis en visitar su página.


https://www.facebook.com/Megan-Maxwell-175840152555758/


Sus novelas no solo se leen, también se escuchan, y es que sus libros están llenos de música, y no lo digo de manera figurada: a lo largo de sus relatos puedes encontrar menciones a temas musicales de diferentes épocas y estilos que son la banda sonora del momento que viven los protagonistas. Nuestro blog no podía ser menos y nuestra querida Megan ha llenado este espacio de música regalándonos un fragmento de una canción que adora:

…y es que lo nuestro nunca vuelve a repetirse,
mira que te oigo hablar y puedo derretirme,
adiós los límites, todo es pasión
No existen límites,
cuando tú y yo le damos rienda suelta a nuestro amor...

La canción se llama “No existen límites”, interpretada por Luis Miguel. Este es el enlace por si queréis escucharla:  https://www.youtube.com/watch?v=424-soDXM5g

 “Me considero una gran soñadora. Siempre me gustó soñar”,  nos dice Megan. “Soy una de esas personas que piensa que quien no sueña, no vive. Por lo tanto sueña… eso es vivir".




Nos quedamos con estas palabras y haremos caso a tu consejo, Megan, seguiremos soñando y tus historias nos ayudarán, no dejes de escribirlas.
Gracias por querer acompañarnos en este blog y gracias sobre todo por tus novelas y relatos, por compartirlos y permitirnos disfrutar con su lectura.

Muchísimas gracias "Guerrera". El placer ha sido nuestro.








jueves, 2 de junio de 2016

Poesía eres tú...

Bécquer, Gustavo Adolfo. Rimas y Leyendas

Ya hace un año que, llenos de ilusión, iniciamos este proyecto. Comenzó como un ejercicio para un Máster pero sentía que podía ser algo bueno y creo que así ha sido. Desde el primer momento me sentí apoyada por mi gente a la que se fueron añadiendo personas que no conocía  y que querían participar en este espacio. Nuestro "Hombre entre mujeres" quiso colaborar, poniendo la misma ilusión (o quizá más) que yo misma. Hemos contado historias bonitas, alegres, historias duras,  historias de superación, historias de mujeres increíbles. Nuestro colaborador nos ha dejado relatos cómicos e irónicos de ese "macho ibérico" que ha sacado más de una sonrisa. Hemos llevado a cabo un proyecto solidario y seguimos teniendo ilusión suficiente para llenar muchas más páginas de Mujeres 11, con historias de mujeres buenas, fuertes, admirables, amigas eternas, generosas, luchadoras; mujeres con valores, con principios; mujeres que llenan nuestras vidas de alegría y de energía positiva, que son ejemplo para todos los que tienen la suerte de conocerlas… Y así lo haremos. Solo hay algo imprescindible para que todo continúe: que TÚ mi querida lectora, mi querido lector, no nos faltes. Gracias por seguir ahí. Y para vosotras Mujeres 11 y todos los seguidores de este pequeño espacio, este nuevo post dedicado a la poesía.


Dicen que la poesía es el lenguaje del alma, el mejor medio de transmisión de sentimientos, la forma que tiene el corazón de expresarse. La poesía nos lleva a mundos de ensueño, personales, subjetivos, sujetos a diferentes interpretaciones aunque solo el autor sabe su verdadero significado.
La historia nos ha dejado poemas que nos llegan al alma, rimas que despiertan nuestros sentimientos, y muchos de ellos escritos por mujeres: grandes escritoras que encontraron en la poesía su forma de expresarse.  Hoy quiero llenar este espacio de belleza, de sentimiento, y todo ello brota de la pluma de mujeres con un talento extraordinario; a continuación encontraréis tres magníficos ejemplos. Espero que disfrutéis con su lectura.


Rosalía de Castro (1837-1885)


Cuando pienso que te huyes,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.

Si imagino que te has ido,
en el mismo sol te asomas,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.

Si cantan, tú eres quien cantas,
si lloran, tú eres quien llora,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y la aurora.

En todo estás y eres todo,
para mí en mí misma moras,
nunca me abandonarás,
sombra que siempre me ensombras.

(Follas novas, 1880. Traducción de Juan Ramón Jiménez)




Josefina de la Torre (1907-2002)

Mi falda de tres volantes
 y mi blusa desprendida,
qué bien me adornan andares
y brazos del aire libre.

¡Cómo se ondea mi falda
desde el volante primero,
perseguida curva eléctrica,
hasta la orilla firme!

Y mi blusa desprendida,
viento y calma, sol y sombra,
cómo juega y se persigue
desde el hombro a la cintura.

¡Ay, que me gusta mirarte,
espejito biselado,
cristales de las esquinas,
gafas de los estudiantes!

¡Qué bien me veo pasar
remolino de las brisas
pequeña y grande, confusa
huella blanca en el asfalto!

(Poemas de la Isla, 1930)




Gloria Fuertes (1917-1998)
Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
ya los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre,
se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
–no digo nombres–,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Escribo por las noches
Y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
Y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
Escribo en un periódico de niños,
Y quiero comprarme a plazos una flor natural
Como las que le dan a Pemán algunas veces.

(Autobiografía)

sábado, 30 de abril de 2016

No eres hija (ni hijo) hasta que no eres madre (o padre)

Quizás, unas de las cosas más maravillosas que la vida nos ha regalado a los seres humanos, son los recuerdos y la capacidad de, a través de nuestra mente, viajar a una velocidad vertiginosa allí donde queremos regresar. Quién no viaja a su niñez, a su adolescencia, a su primer amor, a ese primer beso, a todos esos  recuerdos que quedan marcados para siempre (buenos y malos).  Hoy, muchas de vosotras sois madres y algún caballero que nos lee (y escribe) ha pasado a ejercer como padre. Y es en ese momento, en el que cogemos por primera vez a esa persona tan pequeñita e indefensa, mientras la acurrucamos en nuestro pecho y la miramos a los ojos, cuando empezamos a comprender todas las cosas que nuestras madres hacían por nosotros.

Los hijos por naturaleza somos desagradecidos y egoístas. Así lo pienso desde siempre. Cuántas noches en vela habrán pasado nuestras madres (y padres), cuántos besos se habrán quedado en el olvido, cuántas tardes de juegos en días de lluvia, cuántos cuentos leídos, tantas cosas que cuando eres "joven" no tienes en cuenta pero que seguro habrán hecho para que estemos bien siempre, renunciando incluso a sus propias necesidades, a su propia vida...

Pero hoy, en este instante en el que nuestros pequeños revolotean entre nosotros, vuelven a nuestra memoria todos esos momentos,  ahora que la madurez que otorga la edad ya nos permite valorar como se merecen.
Que si "no cojas eso que te vas a hacer daño", "no toques eso que te vas a quemar", "no te subas ahí que te vas a caer"...  Y ya si hablamos de la etapa adolescente mejor ni recordarlo,...  Ahora estoy seguro que comprendemos esos consejos y preocupaciones mucho mejor, ¿verdad?

Hoy es un día muy especial, es el día de la madre. Es el día en el que a muchas de vosotras os colmarán de regalos, algunos clásicos, otros originales, y otros muy especiales. Y también es el día de recordar a tantas y tantas madres que no están con nosotros físicamente, pero están, siempre. A esas madres que trabajaron y nos cuidaros, nos educaron, nos prepararon para este reto constante que llamamos vida, es el día de darles las gracias, porque sin el sacrificio de ellas,  muchas de vosotras y nosotros no seríamos los padres y las madres que somos ahora. 

Gracias por todo mamá, muchas felicidades. 







miércoles, 9 de marzo de 2016

Brillante

Quiero dedicar este post a todas las mujeres brillantes, a todas las que no lo han podido demostrar por diferentes motivos, aunque estoy convencida que ese brillo y esa fuerza termina abriéndose paso y saliendo de algún modo. Para todas ellas y para todas la Mujeres 11, este relato que ha sido premiado en el Concurso de relato breve organizado por CCOO con motivo del día Internacional de la mujer en Cuenca, un acto muy emotivo en el que se leyeron relatos impresionantes escritos por niños, jóvenes y mayores y donde tuve la suerte y el honor de recibir el primer premio de mi categoría. Espero que os guste, muchas gracias por seguirnos.

Brillante… Brillante como la tela del tutú de ballet de su pequeña, brillante como las botas de fútbol de su hijo o como el esponjoso papel que su niña mediana utilizaba para sus manualidades y que siempre dejaba un rastro de diminutos destellos en el suelo de la habitación… Brillante, como la estrella que siempre veía en invierno desde la ventana del techo abuhardillado cuando todos dormían y ella disponía de ese preciado momento para estar consigo misma, para pensar en sus recuerdos y en sus planes futuros,… Tan brillante o quizá más. Así era ella. En el fondo era consciente de ello y esto le hacía vivir en un estado de esperanza eterna. Cumpliría su misión como madre perfecta, gallinita siempre al cuidado de sus pequeños y cuando estuvieran preparados para levantar el vuelo, retomaría los mandos de su vida.
Prácticamente sin luz, mirando la estrella desde su sillón, recordaba la primera vez que la vio desde esa posición. Una noche fría, llena de emoción por el comienzo de una nueva etapa; una nueva casa, un cambio de entorno, un proyecto de familia y una ilusión desbordante. Siempre pensó que podría con todo, que sería una madre estupenda y una trabajadora excepcional, como apuntaba hasta ahora, pero algo ocurrió… El trabajo no era compatible con sus ausencias puntuales por las visitas al médico de los pequeños, ni con las noches largas e insomnes, llenas de vocecitas llamando a mamá. Los días festivos en el cole tampoco ayudaban a realizar buenos informes y las ayudas empezaron a escasear. La fuerza comenzó a apagarse hasta claudicar. “Ya lo retomaré cuando sean mayores, ellos son lo más importante”, se decía a sí misma, y con esta frase curaba su alma y amainaba a la fiera que se le revolvía por dentro ante tan injusta decisión. Su entorno no se opuso, al contrario, creo que casi suspiraron aliviados, envueltos en un sospechoso halo de acomodamiento y egoísmo.

Y el momento había llegado, sentada en su viejo sillón, en penumbra, con la mirada fija en su estrella favorita, fue consciente que la rodeaba el silencio, le faltaba el calor en su regazo de pequeños cuerpecitos mientras acariciaba su frente con los labios; ya no sentía ese cansancio permanente por la falta de horas de sueño pero la invadía una nostalgia asfixiante y una ascendente sensación de vértigo. “Eres brillante amiga”, se dijo, y sonriendo cerró los ojos.


viernes, 26 de febrero de 2016

Adriana, una Mujer 11 (7+4)


La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose (Julio Cortázar). Comenzamos con esta cita, la historia tan especial que os queremos contar hoy. La protagonista es una Mujer a la que la vida le propuso un reto al que nadie se debería enfrentar jamás, pero que por desgracia ocurre, y es cuando nos damos cuenta de lo que es verdaderamente importante y de lo fuertes que podemos llegar a ser.

Quien bien la conoce cuenta que fue una niña modelo, una buena estudiante, responsable en sus cometidos y siempre rodeada de grandes amigos. Según fue creciendo en su personalidad destacaba la tranquilidad ante cualquier situación adversa. Adriana es fuerte, responsable, tranquila, siempre busca una solución sin alterarse; es muy profesional en su trabajo, piensa mucho las cosas antes de llevarlas a cabo; muy amiga de sus amigos y muy querida allá donde va.
Y de repente recibió uno de los mayores golpes con el que la vida te sacude, la enfermedad de su hija de 10 meses.

Lo primero que pensó fue que era un error, que debían repetirse las pruebas, porque eso no podía ser. Decidió que debía indagar por su cuenta, tenía la necesidad de llegar al fondo de la cuestión e informarse en profundidad. Y cuando verdaderamente descubrió dicha enfermedad y la complejidad de la misma supo que el único camino era ir hacia delante y se convenció a sí misma de  que saldrían de esto. Fueron muchos meses de incertidumbre, pruebas confusas… pero finalmente la única solución era buscar una médula para Valeria y había que moverse.
Adriana supo en todo momento qué paso seguir. Había que luchar por la vida de su hija y así lo iba a hacer.

Siempre estuvieron presentes su fuerza mental y su sonrisa. Nunca manifestó tristeza. Siempre fue positiva. El sufrimiento llegó en algunos momentos pero aun así nunca se mostró débil; su sonrisa, su fortaleza y su optimismo son sus mejores armas.
Los que más la conocen se sorprendían de su fuerza maternal. No había lágrimas, ni siquiera un derrumbamiento o un bajón. Era ella la que se quedaba allí, mientras los demás la veían tras un cristal y cada vez que se despedían de ella era la que les decía que todo iba a salir bien. Debía luchar con su hija y debía transmitir esperanza y seguridad. Y sin duda, así lo hizo.

No podemos olvidar la lucha y el coraje de toda familia, el padre, los abuelos y todos los que hicieron posible este milagro, pero este homenaje es para ti, Adriana, queremos decirte lo honrados que nos sentimos con tu presencia en este espacio de Mujeres 11 y queremos dedicarte esta cita de Pablo Neruda: Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace”.

Tu lucha, la de tu familia, tu marido Iván, tu padre Fernando, por quién te conocimos y al que agradecemos enormemente su colaboración, y todos los que os han apoyado en vuestra batalla, han conseguido que aumente en siete veces los donantes en Asturias y  en un gran número los de España. Vuestro mensaje se hizo viral en la red y personas conocidas, clubes de fútbol,… quisieron apoyar vuestra campaña solidaria, pues no sólo estáis ayudando a vuestra hija sino a todas las personas que padecen o padecerán esta enfermedad. Este caso también ha hecho posible dar a conocer mucho más la donación de médula. “Desconocemos muchísimo sobre este tema", nos cuenta Adriana, "había gente que me preguntaba que si para donar médula había que estar muerto,…” 
Gracias a su caso se ha abierto la posibilidad de donar para gente que nunca se lo había planteado por tener un absoluto desconocimiento del proceso.

Nos cuenta Adriana que les sorprendió muy gratamente la reacción de la gente y el apoyo recibido, no esperaban tantas muestras de cariño y tantas ganas de colaborar pero el que siembra recoge y esto no podía quedar en nada. “Estamos agradecidos, no, lo siguiente” Me dice Adriana en una conversación en la que se escucha de fondo a la valiente y luchadora Valeria. “Hasta que no te ves en estas difíciles situaciones no te das cuenta de lo que hay. Andamos preocupados por cosas mucho más simples que no nos dejan ver lo realmente importante”, opina Adriana.

Gracias Adriana por tener esperanza, por luchar por la vida y por repartir esa esperanza y esas ganas de luchar; por ser un ejemplo de fortaleza junto a tu familia y a tu preciosa niña, Valeria, que será una Mujer 11, o 12 o más porque estas nuevas generaciones vienen pisando fuerte. Gracias amiga por querer participar en este espacio. Eres una grandísima Mujer 11 (7+4).



Y queremos que todos los lectores de este blog sepan que aquellos interesados en donar médula pueden acercarse a su centro sanitario más cercano para solicitar información o consultarla en los sitios web de la Organización Nacional de Trasplantes, de la Fundación Carreras, en la página de Médula para todos. Para inscribirse como donante sólo es preciso poseer un buen estado de salud, tener entre 18 y 55 años y una extracción de sangre, que se procesa y se envía a la Fundación Carreras, que centraliza la información a nivel nacional.

https://www.facebook.com/Medulaparatodos/
http://www.ont.es
http://www.fcarreras.org/

domingo, 31 de enero de 2016

Amalia, una Mujer 11 (7+4)

“Decía un amigo mío que las casualidades no existen. Que todo está escrito entre las nubes y las estrellas con tinta invisible. Es una bonita manera de hablar del destino. ¿No creéis?”  (No sonrías que me enamoro de Blue Jeans).
La historia de hoy no podía comenzar mejor, gracias amiga por esta fantástica cita.

Ahora está muy de moda compartir frases muy profundas en las redes sociales con las que te sueles sentir identificado. Hay algunas que nos recuerdan que no se puede estar siempre mirando al pasado y al futuro, sino que hay que vivir el presente, pero qué difícil es eso…
El viaje al pasado es inevitable, nos gusta recordar los momentos felices y revivirlos nos hace sentirnos mejor, y el futuro es un lugar lleno de esperanza, es el consuelo de pensar que algo bueno está por llegar.

La última frase no está escrita, quedan muchos momentos por vivir, muchas personas por conocer y quizá alguna de esas personas sea tan especial para ti que parezca que la conoces desde siempre y se convierta en imprescindible en tu vida. Creo que muchos de vosotros sabéis de lo que hablo, de repente aparece una Amiga de las que se escriben con mayúscula y te das cuenta que el destino os tenía guardado ese momento.  Eso me ocurrió a mí…  “Sucedió una mañana soleada en el Parque María Cristina… “

Sin esperarlo, un buen día, encontré una Mujer especial, impresionante. Una persona de la que sabes que puedes aprender, que contagia  generosidad, energía positiva, ganas de vivir,... Cuando la conoces  te das cuenta de que es divertida, ingeniosa, inteligente, estilosa, con un atractivo arrollador y que eres afortunada por coincidir con ella en esta aventura llamada vida. Una madre que intenta inculcar a sus hijas unos valores que las convertirán en grandes mujeres como lo es ella. Una gran profesional que realiza su trabajo de una manera impecable y con una empatía asombrosa. Una Mujer 11 con todas las letras y números.
Amalia es así, tal como la describo y quizá me quede corta, pero quiero dedicar unas líneas a hablar de su labor profesional.

Trabajadora social del Centro de Rehabilitación psicosocial y laboral de Tarancón (Cuenca), que pertenece a la Fundación sociosanitaria de Castilla La Mancha, realiza la función de favorecer el proceso de recuperación de las personas con enfermedad mental. La recuperación se define como un proceso "muy personal” y único que supone el desarrollo de un nuevo significado y propósito en la vida, más allá de los efectos negativos de la enfermedad mental. Se trata de un proceso continuo, que consiste en adquirir o recuperar muchos aspectos de la vida cotidiana de las personas, que pueden haberse perdido a causa de dicha enfermedad.

Amalia nos cuenta que al principio cuando se matriculó en Trabajo social “sinceramente no sabía muy bien en qué consistía, pero lo que sí tenía claro es que quería estudiar algo relacionado con poder ayudar a las personas.  Una vez que comencé la carrera, supe desde un primer momento que era lo que realmente quería estudiar y que el día de mañana me gustaría ejercer y así fue... Desde el primer día que comencé a trabajar hasta el día de hoy, y estamos hablando de 17 años trabajando en recursos de salud mental.”

“Durante estos 17 años en los que he trabajado en el campo de la salud mental he aprendido muchísimas cosas y una de ellas y fundamental es que una enfermedad mental puede afectarnos a cualquiera,  nadie está exento de padecer a lo largo de su vida algún trastorno mental, ya sea grave o menos grave, y por ello veo imprescindible que todos nos informemos y nos sensibilicemos en el campo de la salud mental para poder ayudar a cualquier persona que la padezca.”

Amalia nos habla de la labor del trabajador social: “Son muchas las características que los trabajadores sociales debemos tener pero una de las que considero más importantes en nuestro trabajo es saber empatizar, ponernos en el lugar de la persona que estamos ayudando. Esto hará que la podamos entender y apoyar mejor en todo momento.”
Esta es una de las frases favoritas de Amalia aplicable al trato con personas en general  y especialmente a personas con enfermedad mental: “Trata a las gentes como si fuesen lo que deberían ser y les ayudará a convertirse en lo que son capaces de ser” (Von Goethe). Muchísimas gracias amiga por esta cita tan aleccionadora.

Para terminar esta entrada me gustaría incluir un texto que Amalia me envió y que seguro muchos de vosotros ya conocéis. No conozco el autor pero es maravilloso y en mi opinión define muy bien la realidad. Se llama El Tren de la Vida:

La vida se asemeja a un viaje en tren. Con sus estaciones y cambios de vía, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos casos, y profundas tristezas en otros…
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres, creemos que siempre viajarán a nuestro lado…  Pero en alguna estación ellos se bajarán dejándonos seguir el viaje, de pronto nos encontraremos sin su compañía y su amor irreemplazable...
No obstante, muchas otras personas que nos serán muy especiales y significativas, se irán subiendo al tren de nuestra vida...  Nuestros hermanos, amigos y en algún momento, el amor de nuestra vida...
Algunos tomarán el tren, para realizar un simple paseo… Otros durante su viaje pasarán por momentos de oscuridad y tristeza… Y siempre encontraremos quienes estén dispuestos ayudar a los más necesitados…
El gran misterio para todos, es que no sabremos jamás en qué estación nos toca bajar. Como tampoco dónde bajarán nuestros compañeros de viaje, ni siquiera el que está sentado a nuestro lado.
A veces pienso en el momento en el que me toque bajar del tren. ¿Sentiré nostalgia, temor, alegría, angustia...?  Separarme de los amigos que hice en el viaje, será doloroso y dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que en algún momento, tendré la gran emoción de verlos llegar a la estación principal con un equipaje que no tenían cuando iniciaron su viaje.
Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré para que ellos crecieran y permanecieran en este tren hasta la estación final.
Amigos…hagamos que nuestro viaje en este tren tenga significado, que haya valido la pena.
“Vivamos de manera que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje lindos recuerdos a los que continúan viajando en el Tren de la Vida” ¡FELIZ VIAJE!


Gracias querida amiga por querer participar en este proyecto, por acompañarme siempre, desde que te conozco, en todos mis momentos importantes. Me siento afortunada sólo por haberte conocido. Gracias Amalia, eres una Mujer 11 (7+4)